Prometheus, la start-up de IA física cofundada a finales de 2025 por Jeff Bezos y Vik Bajaj, anunció el 11 de junio de 2026 una segunda ronda de 12 mil millones de dólares con una valoración de 41 mil millones, según TechCrunch. El sindicato incluye a Bezos a título personal, JPMorgan Chase, Goldman Sachs, BlackRock, así como DST Global y Arch Venture Partners.
Lo destacable no es la cifra: es la presencia simultánea de tres grandes nombres de la banca y la gestión de activos en un sindicato de capital respaldado por una empresa de 150 personas que, hasta la fecha, no ha revelado ningún producto. TechCrunch describe a estos inversores como presentes «entre otros», una formulación que no designa a un líder («lead»). Para un responsable de financiación en IA, el acontecimiento es menos una ronda que un desplazamiento del perímetro de los suscriptores en fase temprana tardía.
Dos rondas en menos de seis meses, instrumento no precisado
La segunda ronda se inscribe en un ritmo acelerado. Según CNBC, la primera ronda de Prometheus, lanzada a finales de 2025, ascendió a 6,2 mil millones de dólares; la ronda anunciada el 11 de junio de 2026 añade 12 mil millones. Días antes, el Financial Times, retomado por Implicator.ai, escribía que JPMorgan y BlackRock estaban anclando (anchor) una ronda entonces en curso de 10 mil millones de dólares a una valoración de 38 mil millones; la ronda finalmente cerrada es superior en ambas dimensiones.
La estructura exacta del instrumento no se ha divulgado. TechCrunch precisa que los fondos proceden de Bezos y de los tres grandes institucionales, entre otros suscriptores, sin especificar si se trata de equity clásico, de una nota estructurada o de un convertible. La distinción no es cosmética para un decisor: un equity pre-revenue a 41 mil millones y una nota convertible a la misma valoración no implican ni el mismo riesgo ni la misma senioridad.
Sobre el uso de los fondos, Bezos indicó que gran parte del capital se asignará a necesidades de cómputo; en otras palabras, la infraestructura productiva aún está por construirse. La estimación de ActuIA, al dividir los 41 mil millones entre los 150 empleados, arroja una ratio de valoración de unos 273 millones de dólares por cabeza. La cifra no es un precio de mercado, sino un indicador de la densidad de capital respaldada por una plantilla inicial.
Una valoración fuera de norma para la IA física
Tres comparables permiten situar la ronda. Physical Intelligence (Pi), a menudo citada como rival directa en la IA aplicada a robots, muestra una valoración confirmada mucho más baja; OpenAI, comparable de software a gran escala, opera en otro nivel de capital.
| Actor | Valoración | Monto levantado (última ronda) | Fecha | Fuente |
|---|---|---|---|---|
| Prometheus | 41 mil millones de dólares | 12 mil millones de dólares | junio de 2026 | TechCrunch |
| Physical Intelligence | 5,6 mil millones de dólares (confirmada) | 600 millones de dólares (Series B) | noviembre de 2025 | Bloomberg vía Teahose |
| OpenAI | 852 mil millones de dólares (post-money) | 122 mil millones de dólares | marzo de 2026 | openai.com |
En la IA física stricto sensu, la diferencia se mide en múltiplos. Según Bloomberg, retomado por Teahose, Pi cerró su Series B de 600 millones de dólares a una valoración de 5,6 mil millones en noviembre de 2025, es decir, unas siete veces menos que la valoración de Prometheus. La estimación de ActuIA sitúa este contraste en torno a 10x en valoración por empleado: 273 millones de dólares para Prometheus (41 mil millones para 150 personas), frente a unos 28 millones para Pi (5,6 mil millones para unas 200 personas). La diferencia no significa que Pi esté infravalorada o que Prometheus esté sobrevalorada; significa que, con un posicionamiento comparable en el segmento, los inversores están pagando aquí un precio de opción por un firmante (Bezos) y por un sindicato institucional, no por indicadores de producto.
OpenAI, valorada en 852 mil millones en marzo de 2026, sirve como horizonte de escala más que como referencia operativa: la empresa genera ingresos, despliega productos comerciales y opera desde 2015. La comparación útil sigue siendo la de Pi.
El desplazamiento del perímetro de los suscriptores
El precedente reciente aclara qué cambia. ActuIA documentaba en su magazine n°18 que OpenAI había constituido en octubre de 2024 una línea de crédito de 4 mil millones de dólares con varias grandes bancos —un instrumento de deuda, sin toma de capital. Según el comunicado oficial de Blackstone del 4 de mayo de 2026, Anthropic, Blackstone, Hellman & Friedman y Goldman Sachs, por otra parte, constituyeron una joint venture capitalizada en 1,5 mil millones de dólares para desplegar Claude en la empresa, aportando Goldman 150 millones: esta vez se trata de equity, pero sobre un vehículo de despliegue, no sobre el balance de un laboratorio.
La ronda de Prometheus, si su instrumento se confirma como equity en el capital, marcaría un escalón adicional: la toma institucional directa en un laboratorio pre-revenue, sin vehículo intermedio. El condicional es obligatorio: ni TechCrunch ni las fuentes especializadas precisan la estructura. DST Global y Arch Venture Partners, gestores de capital riesgo clásicos, siguen en el sindicato, lo que sugiere que la naturaleza de la ronda no es exclusivamente institucional.
Dos variables enmarcan lo que viene. Bezos acumula la codirección de Prometheus y la presidencia ejecutiva de Amazon, que lleva en paralelo, según los datos públicos disponibles, un plan de automatización acelerada bajo Andy Jassy: el arbitraje de su tiempo y de su palabra pública se convertirá en un punto de observación. El calendario corto, por su parte, depende de una demostración de producto: Prometheus no ha divulgado ni hoja de ruta ni hito verificable. La cuestión que decidirá no es la del capital levantado, sino la de lo que aparezca en una demostración pública antes de la próxima ronda.
