Este 12 de junio, EuraTechnologies acoge en Lille la cumbre « L'IA avec nous »: más de 1.000 participantes, una cincuentena de ponentes franceses e internacionales, y un formato poco habitual que combina intervenciones de expertos y diálogo directo con los ciudadanos. El evento se enmarca en la estela de los miles de millones de euros de inversión anunciados para data centers en Hauts-de-France, y precisamente eso es lo que lo hace interesante: desplaza la cuestión de la soberanía desde la infraestructura hacia la adopción.
Cuatro pilares, un posicionamiento
La cumbre estructura sus debates en torno a cuatro ejes: el paso de la tecnología a las aplicaciones, la soberanía tecnológica europea, la IA de confianza, ética y transparencia, y una IA inclusiva que asocie a ciudadanos y trabajadores. En el fondo, se afirma un posicionamiento territorial: Hauts-de-France, región con un desempleo históricamente elevado pero que ha bajado al 9,2 %, su nivel más bajo, reivindica el papel de valle europeo de la IA aplicada, no de la que entrena modelos, sino de la que los pone a trabajar.
France Travail como escaparate de la IA pública
El operador público de empleo ocupó el centro del dispositivo, y por una buena razón: es uno de los pocos que puede exhibir despliegues a gran escala. Su asistente interno ChatFT reivindica una adopción del 94 %, y MatchFT aplica el emparejamiento algorítmico entre candidatos y ofertas. «Pasamos de la experimentación a la transformación», resume su director general Thibaut Guilluy, que ve en la IA «una palanca concreta de transformación del servicio público». La dimensión europea no es decorativa: Guilluy fue elegido en diciembre de 2025 primer vicepresidente de la red europea de servicios públicos de empleo, y un grupo de trabajo francoalemán sobre IA, lanzado conjuntamente, busca co-construir soluciones comunes para los servicios de empleo europeos.
La infraestructura no crea por sí sola el uso
El contraste es la verdadera sustancia de esta cumbre. Por un lado, anuncios de inversión que se cuentan en miles de millones y se miden en megavatios; por otro, un trabajo de adopción —formación, sensibilización, redefinición de los oficios— que no produce ni una cifra redonda ni una inauguración. El programa lo expresa a su manera: una semana de festival del 13 al 19 de junio en toda la región, talleres y demostraciones, y un foro Job Connect IA & Tech dedicado a las contrataciones. Si el «valle de la IA aplicada» tiene sentido, se jugará ahí: en la capacidad de convertir data centers en empleo y usos, en lugar de simple suelo energético. Las próximas cumbres dirán si la promesa se sostiene.
